UNIDAD 2 COMPORTAMIENTO DEL YO.
2.1 AUTOCONOCIMIENTO.
El autoconocimiento como su nombre lo indica significa conocerse a sí mismo,pero de manera profunda e íntima. Este tipo de conocimiento sobre nosotros incluye los sentimientos, pensamientos, así como la influencia que tienen estos en nuestro comportamiento. El autoconocimiento también tiene que ver con conocer las motivaciones, necesidades, deseos, opiniones, puntos de vista, valores, ética, etc. Esto es en el fondo conocerse completamente. El autoconocimiento en sí es importante ya que ayuda a la personas a comprender mejor por qué reaccionan de tal o cual manera, qué es lo que quieren de la vida, como funcionan mejor, a entenderse y tener control sobre su propia vida.
Con el autoconocimiento una persona puede entender mejor el universo exterior como interior y se podrá vislumbrar como la mente actúa entre ambos como puente. En la actualidad se tiene certeza que la calidad de vida puede ser modificada de acuerdo a la percepción que se tenga de todo. Es que pensamiento y actitud interna se manifiesta en el mundo externo. Así cuando nos conocemos bien podemos decidir mejor sobre nuestros actos y pensamientos y ser realmente dueños de nuestra propia vida. Al conocernos, se equilibran cuerpo y alma y podemos llegar a la paz que necesitamos.
El autoconocimiento permite reconocer nuestros errores y saber como corregirlos, además hay que destacar que es una herramienta muy poderosa para tener una vida plena, tanto de forma física, como emocional, espiritual y mental. El mismo Shakespeare señaló alguna vez lo siguiente: “De todos los conocimientos posibles el más sabio y útil es conocerse a sí mismo”. Esta frase refleja la importancia de conocernos a nosotros mismos para enfrentar las diferentes situaciones de la vida. Un verdadero autoconocimiento también nos hará estar más fuertes para enfrentar cualquier tipo de enfermedad mental, como la depresión, u otras, mediante el autoaprendizaje de nuestro propio cuerpo.
2.2 AUTOCONCEPTO.
Podemos definir el autoconcepto como el conjunto de características (físicas, intelectuales, afectivas, sociales, etc.) que conforman la imagen que un sujeto tiene de sí mismo. Este concepto de sí mismo no permanece estático a lo largo de la vida, sino que se va desarrollando y construyendo gracias a la intervención de factores cognitivos y a la interacción social a lo largo del desarrollo. Es necesario entender el progreso en el concepto del sí mismo dentro del marco del progreso de las capacidades y habilidades para relacionarse y reconocer a los otros
El autoconcepto tiene como a una de sus premisas la consciencia de que uno mismo es un ser diferenciado de los otros y del entorno, es decir, la autoconsciencia.
Para la mayoría de los estudiosos del autoconcepto actuales, el bebé no tiene una sensación de indiferenciación total, ni su mundo es tan desorganizado como se creía. No obstante, su vivencia de sí mismo como alguien independiente es, hasta el final del segundo semestre de vida, muy rudimentaria, frágil y dependiente del entorno físico y social.
Durante los primeros meses de vida, el bebé está inmerso en un cúmulo de sensaciones y de experiencias que se producen en contacto con el exterior, con fenómenos cotidianos y con las interacciones con las personas cercanas. El bebé debe formar una representación general, organizar estas experiencias a partir de acontecimientos que son percibidos como aislados. Además, va aprendiendo a integrar los sistemas con los que viene equipado, aquellos que le permiten percibir el mundo y a los otros, con aquellos que le permiten actuar. Por ejemplo, aprende a llorar cuando quiere que se le preste atención.
Desde este aprendizaje e integración, relacionado con la interacción y con el incremento de capacidades cognitivas, irá emergiendo su capacidad para controlar el entorno, lo que, a su vez, supone un elemento de reconocimiento de sí mismo como un ser independiente. A este sentido primitivo de sí mismo es a lo que Lewis Y Brooks-Gunn han denominado Yo existencial, en clara alusión al concepto de James.
Hacia los diez meses los bebés tienen ya una vivencia de diferenciación plena de sus cuidadores y de su entorno. Bandura señala que durante estos meses el bebé refina lo que podríamos llamar su capacidad de autogestión y que no es mas que la adquisición y sofisticación de habilidades para poder controlar eventos de su entorno (señalar un objeto que desea, llorar cuando algo no le gusta, sonreír cuando consigue algo, etc.).
Durante los primeros dieciocho meses, la interacción social resulta una fuente esencial de información y de ayuda a la toma de conciencia de sí mismo y de la existencia de otros. Actividades sociales de gran importancia se producen en los juegos, como el cucú-tras, en los que los niños aprenden regularidades y pautas de relación que se fundamentan, y a la vez ayudan a, en una vivencia del Yo y del Otro. Así mismo, la imitación como forma de relación y de conocimiento es uno de los elementos influyentes en la emergencia del Yo, ya que supone poner en juego no sólo un control sobre sí mismo, sino también un reconocimiento del otro como modelo.
La autoconsciencia no solo supone el sentido de sí mismo como un ser independiente del entorno y de los otros, sino que tiene un papel fundamental como base de las emociones. Respecto al mundo emocional del bebé, durante los primeros cuatro meses, éste se compone básicamente de sensaciones de placer o disgusto que cuando comienzan a ser consecuentes con estimulaciones del entorno (caricias, juegos, etc.) también contribuyen a organizar su mundo. De esta manera, la autoconsciencia supone un gran logro dentro del mundo cognitivo sobre el que se fundamentará, a lo largo de los primeros años, la aparición y el desarrollo de emociones como el orgullo o la vergüenza y otras que suponen un reconocimiento de toma de perspectiva como la empatía o conductas tendentes a engañar.
La autoconsciencia tiene una de sus mejores expresiones en la emergencia del sentido del Yo como objeto de conocimiento y que puede apreciarse en la adquisición de la capacidad de autorreconocimiento.
La capacidad para reconocerse a sí mismo
La emergencia de un sentido del Yo como ser independiente y distinto de los otros, tiene un claro reflejo en la capacidad para reconocerse a sí mismo, es decir, en la capacidad de autorreconocimiento.
Las investigaciones clásicas sobre el autorreconocimiento llevadas a cabo por Lewis y Brooks-Gunn se realizaron pintando con pintalabios a bebes de distintas edades y sin que éstos se dieran cuenta.
Después se les ponía delante de un espejo para ver si daban muestras de autorreconocimiento. Se consideraba como tal cuando el niño se llevaba la mano a la marca. Otra estrategia para estudiar el autorreconocimiento se ha llevado a cabo mediante fotografías y videos en los que aparecían los niños de los que se pretendía averiguar si eran capaces de reconocerse en ellas (Bigelow y Johnson).
Estos estudios han mostrado que reconocerse a sí mismo resulta bastante temprano en el desarrollo, aunque parece haber un desfase entre los hallazgos de distintas investigaciones. Diversos estudios muestran cómo hacia los cinco meses de vida algunos bebés son capaces de reconocerse y diferenciar partes de su cuerpo de las de los otros niños cuando se les pone delante de un espejo, parece que esta capacidad se presenta de forma más clara hacia los 15 meses. No obstante, esta capacidad seguirá refinándose y afirmándose de forma que, hacia los 24 meses, podemos hablar de autorreconocimiento en sentido estricto. Por otro lado, las investigaciones realizadas con videos y fotografías parecen aportar información acerca de que este reconocimiento de sí mismo aparecería algunos meses después, sin que olas razones de este fenómeno hayan sido explicadas.
En 1990, Lewis y cols. en el marco de sus investigaciones encaminadas a descubrir la emergencia del autorreconocimiento utilizando el espejo, y con niños de entre 15 y 24 meses, halagaron y reforzaron verbalmente a los niños que se habían reconocido en él. Cuando esto ocurría, los niños reaccionaban sonriendo, agachando la cabeza y mirando de reojo o se tapaban la cara, lo que resulta una clara muestra de sentimientos de vergüenza ante el halago y el investigador. Asimismo, los niños que no dieron señales de haberse autorreconocido no respondieron ante esta adulación.
Otro de los signos de autorreconocimiento y autoconsciencia se exhibe claramente hacia los dos años, cuando los niños muestran otras conductas que suponen una diferenciación de los otros como la utilización de pronombres personales y posesivos (yo, mi, mío) y las reacciones de tristeza o lucha por alguna posesión que, lejos de ser interpretado como un acto negativo, puede ser interpretado como una forma de ejercicio en la adquisición y desarrollo del Yo.
2.3 AUTOACEPTACION.
Para que una persona pueda vivir de una manera responsable y plena es necesario que sepa aceptar los hechos de manera realista. Cuando estos hechos se refieren a nosotros mismos, a veces nos resulta difícil observarnos de manera objetiva y aceptarnos tal y como somos, con nuestras cualidades y defectos. Si conseguimos desprendernos de nuestros miedos y aceptarnos tal y como somos, podremos valorar nuestra vida y las decisiones que tengamos que tomar de una forma mucho más realista.
Para poder aceptarnos a nosotros mismos debemos intentar ser objetivos y olvidarnos de valorarnos aprobándonos o desaprobándonos. No podemos ser objetivos si estamos pensando continuamente en lo que deberíamos ser, en lo que está bien visto, en las cosas del pasado quedebimos hacer de otra manera, en lo que pensarán los demás… Debemos hacernos consciente de nosotros mismos y evaluar qué queremos, qué sabemos, qué cosas podemos hacer y cuáles no… Una vez nos hayamos observado, debemos aceptarnos como lo que somos: una persona única y especial con muchas características positivas.
Autoaceptarse no significa quererse seamos como seamos y negarnos a cambiar. Al contrario. Una vez que nos conocemos y nos aceptamos sin miedo, estaremos mucho más preparados para observar cuáles son nuestras carencias y ver si podemos mejorarlas. El hecho de observarnos de manera objetiva nos ayudará a poder enfocarnos en mejorar sin la intromisión deculpas o temores.
2.4 AUTOEVALUACION
La autoevaluación surge como una de las propuestas
innovadoras acorde a unos valores democráticos que
exige de un alto grado de confianza del profesor y de
responsabilidad del estudiante, así como de
establecer unos criterios diseñados y negociados
conjuntamente con ellos.
Desde el modelo educativo tradicional, el profesor
asume el papel de transmisor de un conocimiento,
que posteriormente es comprobado y evaluado de
forma objetiva, a través de las clásicas pruebas de
examen. Con este proceso tradicional se trata de
ajustar el sistema educativo a la cultura de la verdad
(positivismo), estableciendo un control estricto de ese
conocimiento, de la moral y de los valores, a través
de un currículo y exámenes centralizados.
Como alternativa a ese modelo tradicional, la
autoevaluación en la formación del profesorado se
justifica en que un estudiante debe aprender a ser
autónomo, siendo el docente facilitador de ese
proceso. Con ello también se favorece el desarrollo de
valores educativos como son: la honradez, la
dignidad y la formación de personas críticas (López
Pastor, 1999); (Fraile, 2003).
Llevando este proceso a la práctica, de cara a que los
estudiantes pierdan el miedo a autoevaluarse, cada
uno de ellos debe definir sus criterios para poder
valorar y luego calificar sobre cómo evolucionan sus
conocimientos (pruebas de autocontrol),
procedimientos (redacción de informes) y actitudes
(participación en clase y respeto hacia los
compañeros). Asimismo, se valorará cómo superan
las dificultades de aprendizaje, cómo han modificado
sus estrategias para aprender, etc. No obstante, este
proceso de autoevaluación parte de los compromisos
que cada uno de los estudiantes se propone
conseguir al comienzo del curso, y la calificación final
vendrá al valorar el cumplimiento de esos
compromisos.
Para evitar que la autoevaluación genere entre los
estudiantes desconfianza e inseguridad, debemos
ayudarles a potenciar sus capacidades
intrapersonales (autoconocimiento, autocontrol,
autoestima, etc.). Los docentes debemos ofrecerles
confianza en esa nueva tarea (como una forma de
enseñarles a hacer uso de su libertad). Sólo si el
futuro docente vive esa experiencia de libertad y
responsabilidad, podrán actuar de forma digna con
sus alumnos cuando ellos actúen como docentes.
También el profesor debe tener plena confianza en
los estudiantes, haciéndoles ver a los estudiantes que
el posible engaño repercutiría claramente en esa
pérdida de confianza que le presta el profesor y en la
pérdida de su autoestima personal.
2.5 AUTORESPETO.
Entendemos por autorespeto la capacidad de una persona de respetarse a uno mismo. Con esta definición probablemente estarás pensando que es algo muy obvio que todos hacemos. ¿Cómo no vamos a respetarnos a nosotros mismos? ¿Cómo vamos a faltarnos el respeto?
Sin embargo, la realidad de muchas personas es muy diferente. Cada vez que nos culpamos por nuestros errores, cada vez que despreciamos nuestros logros porque consideramos que no son suficientes para el ideal que nos hemos propuesto, cada vez que nos decimos frases como “No valgo para nada”, “Soy un inútil” o “Todo lo hago mal” nos estamos faltando al respeto.
Las personas con una alta autoestima, por el contrario, son capaces de sentirse orgullosas de sí mismas y de sus logros. Cuando fracasan no se culpan ni se martirizan, sino que aprenden de ese error y mejoran para el futuro. Son capaces de decirse a sí mismas frases como “Yo valgo mucho”, “Soy una gran persona”, “Tengo esta cualidad o esta otra”… En la sociedad en la que vivimos se nos educa para creer que pensar de esa forma es sinónimo de “chulería”. Sin embargo, esas personas no se están comportando de forma arrogante, ni presumiendo de sus logros y cualidades delante de los demás. Simplemente están respetándose a sí mismos, que es el primer paso para conseguir el respeto de los demás.
¿EN QUÉ CONSISTE LA SECCIÓN DE AUTORESPETO?
Como acabamos de explicar, en nuestra sociedad no está bien visto que una persona se sienta orgullosa de sí misma, que crea que tiene cualidades importantes y valiosas, que valore su forma de ser y los logros que consigue. Se considera que las personas así son arrogantes u orgullosas y se nos educa desde pequeños para ser “humildes”, lo que suele ser sinónimo de gente que se culpabiliza a sí misma y que no confía en sus posibilidades.
Cuando no nos respetamos a nosotros mismos, acabamos poniendo por encima a todos los demás. Renunciamos a nuestras necesidades, emociones y deseos porque los consideramos poco importantes y nos dedicamos a luchar para que los demás (nuestros seres cercanos, pareja, hijos, amigos…) consigan sus sueños. Ceder a los deseos de los demás cuando estos son importantes es una buena cualidad pero, cuando se hace porque no nos respetamos a nosotros mismos y pensamos que nada de lo que nosotros necesitemos o queramos importa, estamos anulando nuestra personalidad y se convierte en un problema.
Esto es lo que vamos a tratar en esta sección: Intentaremos que empieces a identificar esas emociones, necesidades y deseos que hemos relegado al olvido porque pensamos que no importamos y que los demás siempre están por encima nuestro. Ése será el primer paso para que empieces a respetarte a ti mismo.
¿QUÉ OBJETIVOS NOS PROPONEMOS CON ESTA SECCIÓN?
Los objetivos que nos hemos marcado para la sección de autorespeto son los siguientes:
- Que aprendas a identificar tus emociones.
- Que comprendas que tienes derecho a sentir emociones negativas.
- Que aprendas a aceptar tus emociones y a no culpabilizarte por ellas.
- Que aprendas a aceptar tus necesidades y deseos y a valorar su importancia.
- Que comprendas que tienes derecho a satisfacer tus necesidades y deseos.
- Que aprendas a expresar tus emociones y necesidades.
¿QUÉ BENEFICIOS PUEDES OBTENER SI REALIZAS LA SECCIÓN DE AUTORESPETO?
Los beneficios que puedes obtener realizando esta sección son los siguientes:
- Conseguirás un mayor conocimiento sobre ti mismo. Si llevas mucho tiempo negándote tus emociones y necesidades, es posible que hayas llegado a ignorarlos, por lo que será necesario que vuelvas a hacerlos conscientes.
- Te sentirás menos frustrado y deprimido: Aunque te parezca que merece la pena sacrificar tus deseos y necesidades por los demás, eso no evita que sigas teniendo necesidades, deseos y sueños insatisfechos. Aprender a reconocerlos, pensar que tienes derecho a ellos y empezar a trabajar para conseguirlos puede ponerte en el camino de conseguir una vida más plena.
- Al conocer y aceptar tus emociones negativas, estarás más preparado para actuar en consecuencia.
- Dejarás de sentirte culpable por sentir emociones que consideras “inadecuadas” y dejarás de dirigirte mensajes negativos a ti mismo.
- Podrás expresar tus emociones y deseos y luchar para que los demás también las valoren y les den la importancia que se merecen.
- Por último, respetarte a ti mismo, es el primer paso para conseguir que los demás te respeten.
REFERENCIAS:
(2012, 08). COMPORTAMIENTO DE YO. ClubEnsayos.com. Recuperado 08, 2012, de https://www.clubensayos.com/Psicología/COMPORTAMIENTO-DE-YO/268054.html






